Nuestra Historia 5. Notas sobre el actual paso de Ntro. Padre Jesús de la Victoria

El paso del Señor de la Victoria se caracteriza por su gran longitud (5,32 metros mide la parihuela), adecuada para disponer las cinco figuras que componen el misterio. Los respiraderos presentan un perfil inferior mixtilíneo, con caída en forma de pabellón, según el modelo definido en los respiraderos del paso del Señor de la Sentencia construidos por José Gil en 1910. La profusa y abigarrada decoración barroca de hojas de acanto se salpica con pequeños ramilletes de flores, situándose en el centro de cada paño una cartela oval. En la de la delantera, aparece el anagrama del nombre de Jesús (JHS), que forma parte de la heráldica de la hermandad, pero que también recuerda el que se situaba en el frente del canasto del paso sustituido por ser también el escudo de las Tres Caídas de San Isidoro. Los respiraderos se rematan con una moldura sogueada. La planta del canasto es alabeada, según el modelo por excelencia de los pasos sevillanos, el construido entre 1688 y 1692 por Francisco Antonio Gijón para el Señor del Gran Poder. El dinamismo de la planta, con el rítmico juego de líneas cóncavas y convexas, se potencia con el movimiento del alzado gracias a la superposición de plinto, toro, escocia y frente abombado. La riqueza y profundidad de la talla, basada en la hoja de acanto, crea un efecto fastuoso, destacando el detalle de los airosos penachos situados en el centro de los frentes y en las esquinas bajo los candelabros. La decoración se completa con cuatro jarras, que se sitúan en los laterales entre los candelabros.

El 2 de junio de 1947, el hermano mayor, Pedro Liaño dio a conocer a sus oficiales un proyecto de paso diseñado por Antonio Jiménez Isorna, del Taller de Carpintería Mecánica San Sebastián, presupuestado en 128.000 pesetas por la talla del canasto y los respiraderos, sin dorado ni faroles. El 23 de junio, se acordó “que el paso de Cristo en proyecto se construya en el plazo de dos años, a fin de que salga totalmente terminado y se estrene en la Semana Santa del año 1950”. El paso proyectado por Antonio Jiménez Isorna fue tallado por José Martínez Villar con la colaboración de Antonio Martín Fernández y Antonio Vega Sánchez1.

En el primer año el paso salió iluminado con candelabros, ya que los faroles previstos no se estrenaron hasta el año 1951.

20170916 NuestraHistoria1IFotografía de 1950 en la que se puede ver el paso sin dorar, los ángeles de las esquinas sin policromar y el paso iluminado provisionalmente con candelabros, puesto que aún no se habían realizado los faroles. Llama la atención la peculiar disposición de la cera blanca. (Imagen procedente del archivo de la familia Zambrano)

20170916 NuestraHistoria2IFotografía en la que se puede ver el paso a la salida de la catedral dejando el monumento a la Inmaculada a la izquierda. Resulta interesante recordar el paso iluminado con faroles dispuestos con cera blanca, al igual que los ciriales y el exorno con claveles rojos muy abiertos, así como el romano que aún conserva el penacho de plumas rojas tallado en madera, que posteriormente se sustituiría por las actuales plumas blancas.

 

 La información procede del capítulo "Los paso de Ntro. Padre Jesús de la Victoria" (Francisco S. Ros González) del libro "La Paz, El Porvenir. Historia y patrimonio"

  

Referencias:

1 CARRERO RODRÍGUEZ, JUAN, Anales de las cofradías sevillanas, Sevilla, 1984, p. 68.

 

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