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Formación On-line

  1. LIBRO 2º. TEMA XI (1ª parte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

     Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja  tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II   y el Catecismo

    Textos bíblicos para la oración personal:

    Am 5,6-27; Is 1, 13-17; Is 5, 1-7; Os 2 16-25; Prov 8, 22-31; Job 42,1-6; Job 38, 1-41.

    Concilio y Catecismo: DV,3-4, 14; LG6; GS 43; CCE 62-64, 75, 201,218,288.

    Dios conduce a su pueblo (profetas, salmos, sabios, pobres de Yahvé:

    A partir de este momento, y con el trasfondo de la alianza, el  pueblo de Israel  emprenderá un camino de liberación que no culminará hasta la llegada del Mesías definitivo, Jesucristo, quien llevará al pueblo a la salvación plena y universal.

    Reyes, profetas y sacerdotes serán el medio por el que Dios guía a su pueblo, y les envía a realizar misiones concretas, siempre en relación con la alianza y en la esperanza de salvación. Y tu y yo estábamos ya incluidos en los planes de salvación que Dios fue revelando.

    Los profetas no son adivinos sino quienes hablan en nombre de Yahvé y anuncian una redención radical del pueblo y la purificación de todas sus infidelidades.

    Amós: <> (Am 5,6):

    Con este grito del profeta Amós queda patente la situación del pueblo. Amós vive en el siglo octavo antes de Cristo, en unos pueblos cercanos a la capital de Samaría. Han pasado 400 años que desde la llegada del pueblo a la tierra prometida y han olvidado que ha sido Yahvé quien les ha salvado. Ellos prefieren vivir despreocupadamente cultivando la tierra y construyendo hermosas casa olvidando la Alianza hecha con los padres.

    Elías: <> (1Re 19,10):

    De la misma forma que Moisés ha pasado a la conciencia del pueblo creyente como el guía, el intercesor y, sobre todo como el , Elías es el y no puede soportar que el pueblo se haya echado en manos de los dioses cananeos y que haya abandonado a Yahvé El celo por el Dios de los padres le lleva a luchar abiertamente contra los profetas de Baal y contra los reyes de Israel. Elías es perseguido y se refugia en el monte santo. El Señor le pregunta Respondió: el celo por el Señor me consume, porque los israelitas han roto tu alianza y han matado a los profeta.

    El culto agradable a Dios:

    <

    Haced que el derecho fluya  como agua y la justicia como río inagotable>>(Am 5,21-24)

    <> (Is 1,13-17)

    Dios  suscita profetas, que son hombres de una intensa experiencia personal de Dios, desde la que hablan al pueblo en su nombre con su vida y sus palabras, denuncian sus pecados, y anuncian una y otra vez, el designio de Dios en la promesa de salvación.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : mirada creyente:

    • Ver la realidad en cristiano   es verla como la veían los profetas, desde una experiencia de Dios. ¿Ves la diferencia fundamental entre la mirada creyente y la mirada puramente humana de la realidad?

    : reflexión creyente:

    • A la vista de los profetas, ¿Puedo razonablemente esperar ser una persona que ve, juzga y actúa según el Evangelio si no trato de abrirme a la Palabra de Dios?

    : compromiso creyente:

    Compromiso concreto de intentar llevar el Evangelio dominical a mi vida.  

      

  2. LIBRO 2ºA. TEMA X (2ª Parte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

     

    Dios forma a su pueblo y hace alianza con él. (Éxodo. Moisés):

    Textos Bíblicos:  Gen 25,29-34; Ex 14,3-24, 11; Dt 4,20; Dt 7,6; Dt 14,2; Dt 26,18; Ap 1,6; 5,10; 1 Pe 2, 9; Ti 2, 14.

    Concilio y Catecismo: DV  3, 14; CCE 62-64; 72; 204-205; 208.

     Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    La Alianza del Sinaí (Ex 19,3-24, 11):

    Moisés es el que  conduce a su pueblo por el desierto y a la vez es su intercesor ante Dios.

    Después de un largo camino (casi 40 años) por el desierto lleno de dificultades, el pueblo llega al monte Sinaí. Dios llama a Moisés a su presencia en la montaña sagrada (Ex 19,3) Una vez más Dios toma la iniciativa  y recuerda a su pueblo la liberación que ha realizado.

    En esta Alianza a diferencia con las que establece con Noé y con Abrahán que son incondicionales, Yahvé pone sus condiciones (Ex 19,5) Israel es el pueblo propiedad de Yahvé. Él lo ha elegido, con él a firmado un pacto y con él se compromete.

  3. LIBRO 2ºA. TEMA X (1ª parte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    Textos Bíblicos:  Gen 25,29-34; Ex 14,3-24, 11; Dt 4,20; Dt 7,6; Dt 14,2; Dt 26,18; Ap 1,6; 5,10; 1 Pe 2, 9; Ti 2, 14.

    Concilio y Catecismo: DV 3, 14; CCE 62-64; 72; 204-205; 208.

    Dios forma a su pueblo y hace alianza con él. (Éxodo. Moisés):

    En el tema anterior, al identificarnos con Abrahán  nos hemos sentido movidos a salir de nosotros mismos  como respuesta a la llamada de Dios. Ahora vamos a fijarnos en el modo de actuar de Dios para revelarnos su ser y mostrarnos su Amor.

    Israel es el pueblo sacerdotal de Dios, es el pueblo de aquellos a quien Dios habló primero.

    Dios propone a Israel ser su propiedad personal lo ha elegido y lo ha amado sin merito alguno de su parte y le hará caer en la cuenta que su amor se extiende a toda la humanidad.

    La historia del pueblo de Israel se fundamenta entre un Dios que lleva adelante sus promesas y unas familias conscientes de esta herencia.

    La línea de las promesas sigue desde Abrahán, por Isaac, y llega a Jacob que es el gran artífice del nuevo pueblo.

    José es el último hijo de Jacob y muy querido por el, pero victima de la envidia de sus hermanos es vendido como esclavo y llevado a Egipto. Acusado injustamente  y encarcelado  se acaba ganando la confianza del faraón, quien lo eleva  a la mas alta dignidad, y desde ese puesto puede ayudar a su familia, que pasaba hambre y fue a Egipto a comprar grano. Finalmente José les invita a venir y vivir en Egipto. Después de la muerte de José los israelitas permanecieron  en Egipto y  debido a  su rápido crecimiento suscitaron  la persecución y la opresión del  faraón.

    La opresión en Egipto: (Ex 3,7):

    La opresión de los Israelitas en Egipto, se ha convertido en paradigma de todas las opresiones a lo largo de la historia. Ahora bien, el pueblo de Israel no esta solo, ni abandonado a su suerte, ni carece de una referencia donde apoyarse. El hilo conductor son las promesas: Dios se acuerda de la alianza que estableció con sus antepasados y estos le gritan suplicando que intervenga. El Dios creador, es un Dios que se compromete con el ser humano.

    Moisés, intercesor, liberador, guía y legislador:

    Moisés es el hombre elegido por Dios para sacar a su pueblo de Egipto. Siendo de origen hebreo, educado en la corte del faraón, se solidariza con su pueblo defendiéndolo.

    Dios llama a Moisés por su nombre y este se convierte en el paradigma de toda experiencia de vocación, en la que se contempla la llamada y la respuesta del que quiere servir sin  condiciones al Plan de Dios.

    Moisés  será el guía que conduzca    al pueblo por  el desierto y éste se transformará en  lugar de encuentro con Dios, en la tierra sin ídolos, donde el pueblo y su Señor se entregan el uno al otro sin tapujos; pero el desierto es el lugar de la prueba, del hambre, de la sed. El desierto es el lugar de la tentación de buscar el favor del becerro de oro y de la murmuración contra Dios.

    En el libro del Éxodo se puede advertir  una dinámica interna que va desde la esclavitud al servicio: En la primera  parte,  el pueblo sometido a dura esclavitud; Dios interviene, lo libera y le invita a entrar  en una alianza que incluye el servicio libre y piadoso a él.  Todo esto contando siempre con  la participación del ser humano.

    Dios no le evita al ser humano la entrega sacrificada, el trabajo, la inventiva y el esfuerzo, respetando, eso si, absolutamente su libertad.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : Mirada creyente:

    • Dios nos llama, hace Alianza con nosotros y nos muestra su Amor y nos quiere formando una familia de hijos y hermanos. ¿Soy individualista en mis relaciones con Dios?

    : Reflexión creyente:

    • A la vista de la Alianza de Dios con su pueblo ¿Qué actitudes requiere de nosotros  la vida comunitaria parroquial?

    : Compromiso creyente:

    • Nuestra  vocación cristiana tiene un punto de arranque ineludible: la llamada de Dios a cada uno de nosotros, esto es, nuestra vocación. Y tiene también  una dimensión comunitaria (nosotros) porque tenemos el mismo Padre.

    Propuesta de compromiso: reflexionar sobre mi actitud comunitaria, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

     

  4. LIBRO 2ºA. TEMA 9º (2ªParte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura

                                                                                LIBRO 2ºA. TEMA 9º (2ª Parte)

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    Tema Textos  bíblicos para consulta: Gen 12, 2-3; Gen 15-17; Gen 22, Ex 3,6; Hech 7,2-3; Rom 11, 17-24; Gal 3,8; Heb 11,8.

    Concilio y Catecismo: DV 3, 14; CCE 59-61.                        

    Este tema nos invita a descubrir que toda la revelación que va desde Abrahán a Jesús constituye una preparación evangélica que incluye toda la historia del Antiguo Testamento.

    Esta historia está orientada hacia la venida de Cristo. Dios escoge a un pueblo, no porque quiera hacer de él un privilegiado, sino para encargarle una misión.

    Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob:

    Los textos bíblicos  recogen distintos nombres para referirse a Dios,  unas veces esta unido al nombre de las montañas sagradas (El Sadday). Otras se relaciona con (Sebaot), nombre del general que está al frente de los ejércitos. Sin embargo el nombre principal si exceptuamos el de Yahvé, revelado por él mismo, es éste  el que recoge la secuencia de los tres patriarcas.< >.

    1º Es el Dios de un pueblo y de una historia.

    2º Es el Dios de las promesas

    3º Es el Dios de los padres (Ex 3,6) Moisés recibe la revelación en el monte Sinaí.

    4º Es el mismo Dios creador de toda la humanidad, por eso la bendición que acompaña al mandato divino se extiende a todas las naciones de la tierra

    En la bendición de un pueblo pequeño, el Israel naciente, se encierra el fuero de una humanidad bendita en los planes de Dios.

    Un Dios personal, fe obediente:

    Abrahán es considerado padre de los creyentes por las tres religiones monoteístas con origen bíblico. Judíos, cristianos y  musulmanes.

    Abrahán en el Antiguo Testamento:

    Antiguo Testamento recoge testimonios donde la figura de Abrahán sirve de modelo para todas las generaciones. En (Is 41,8 son llamados  “linaje de Abrahán” el autor del Eclesiástico dice de él “Abrahán fue ilustre padre de muchos pueblos y no hubo quien lo superara. Observó la ley del Altísimo e hizo alianza con El; en su carne selló esta alianza y en la prueba se mostró fiel. Por eso Dios le prometió  con juramento bendecir las naciones por su descendencia, multiplicarlo como el polvo de la tierra, exaltar como las estrellas su linaje y darle la tierra en herencia de un mar a otro” (Eclo 44, 19-21).

    Abrahán en el Nuevo Testamento:

    San Pablo utiliza el ejemplo de Abrahán para insistir, en contraste con el judaísmo de la época en que el patriarca había obtenido su justificación no por sus obras meritorias, si no por la fe obediente a Dios. ( cf.Gal 3,7)

    • Por la fe obediente, salió sin saber donde iba. ( cf.Hb 11)
    • Por la fe obediente, vivió como extranjero en la tierra prometida. ( cf.Hb 11)
    • Por la fe obediente, a pesar de ser mayor y su mujer estéril fundo un linaje. (cf.HB 11).
    • Por la fe obediente, estuvo a punto de sacrificar a su hijo (cf. Hb 11)

     

    Aspectos a profundizar:

    1.- Abrahán padre de la fe: <>

    2.- La promesa que Dios hace a Abrahán y sus descendientes.

    3.-La  desproporción entre las capacidades de la persona y la misión que Dios le encomienda.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : Mirada creyente:

    Él es siempre el que toma la iniciativa, nos llama y nosotros al captar su llamada respondemos libremente ¿es mi actitud de fe y de obediencia a su llamada? ¿Me fio de Dios.

    : Reflexión creyente

     Él que nos llama nos encarga una misión que nos desborda y que está  muy por encima de nuestras posibilidades, a la vista de la fe de Abrahán ¿cómo expresarías que nuestra vocación cristiana no puede fracasar,  si de verdad ponemos confiadamente nuestra vida en manos de Dios?

    <ACTUAR>: Compromiso creyente

     No hace falta insistir ya en que lo primero no es hacer cosas, sino ser como Dios quiere y hacer lo que Él quiere.

     Hacer un compromiso concreto,  realista y realizable para crecer en la conciencia  de la vocación cristiana de tu vida.

    Breve oración de acción de gracias por los beneficios  obtenidos  al meditar este tema.

     

     

     

  5. LIBRO 2A. TEMA IX (1ª parte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura

    LIBRO 2ºA. TEMA IX (1ª Parte)

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    Tema Textos  bíblicos para consulta: Gen 12, 2-3; Gen 15-17; Gen 22, Ex 3,6; Hech 7,2-3; Rom 11, 17-24; Gal 3,8; Heb 11,8.

    Concilio y Catecismo: DV 3, 14; CCE 59-61.

    Este tema nos invita a descubrir que toda la revelación que va desde Abrahán a Jesús constituye una preparación evangélica que incluye toda la historia del Antiguo Testamento.

    Esta historia está orientada hacia la venida de Cristo. Dios escoge a un pueblo, no porque quiera hacer de él un privilegiado, sino para encargarle una misión.

    La elección de Abrahán. b) Dios sella su alianza con él y sus descendientes:

    Israel   en sus orígenes se encuentra con Abrahán, un hombre que viene de más allá de los ríos Tigris y Éufrates  siguiendo la llamada de Dios.

    <> y es compensado con unas promesas indefinidas: En el origen de Israel hay una llamada divina y una respuesta incondicional.

    Poco a poco la promesa se irá precisando, en medio de,  pruebas y esperas desconcertantes. Cuando llegan  a Canaán, Dios le dice <> pero empiezan las dificultades.

    El  hijo de la esclava: ¿Dios cumple lo pactado?:

    La sequia trae la consiguiente hambruna para el ganado. Abrahán acude a Egipto a buscar comida y esta a punto de perder a su esposa Sara.

    Llevan diez años casados y no tienen descendencia afloran los problemas familiares, Sara le propone tener un hijo con Agar, una esclava egipcia, apenas la esclava tiene el hijo la situación se hace insostenible y Agar huye con el pequeño Ismael.

    La circuncisión, signo indeleble del pueblo de la Alianza:

    Pasados otros trece años sin descendencia Sara desconfía  de la promesa y el escepticismo se apodera de Abrahán, pero no,  sigue fiándose y Dios reitera su promesa formulada en términos de alianza <>. A partir de ese momento el signo  de la alianza será el de la circuncisión: <>

    Por fin nace el heredero Isaac, siendo los dos muy viejecitos.

    Sacrificio de Isaac: la bendición  por la obediencia (Gn 22):

    Después de todas las vicisitudes que han puesto en peligro tanto la posesión de la tierra como la consecución de un heredero, Dios da un giro radical: el heredero debe ser sacrificado.

    El relato es de una crudeza y hermosura sin límites. Abrahán  había salido de casa fiándose de Dios, había esperado pacientemente el cumplimiento de lo prometido     y ahora le pone entre la espada y la pared. ¿Debe obedecer una orden que hace fracasar  toda su vida, aunque provenga de Dios mismo?

    Abrahán no  pone en duda los designios de Dios, la obediencia a la fe, la seguridad de que  Dios no falla a su palabra  ni a su alianza es el camino que lleva al Dios de Israel: <> (Gn22,17)

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : Mirada creyente

    ¿Cómo percibes que Dios va  preparando  la vida  de cada uno y la tuya propia para el encuentro con Él?

    : Reflexión creyente.

    ¿Has pensado que Dios es el que llama primero? ¿Estas a la escucha en los acontecimientos tu de vida para poderle contestar?

    : Compromiso creyente.

    Nuestro proyecto personal de vida cristiana que debemos  ir formulándolo poco a poco, tiene un punto de arranque ineludible: la llamada personal de Dios a cada uno de nosotros.   Esto supone que nos hagamos siempre dos preguntas: ¿Qué quieres Señor de mí? ¿ Cómo puedo yo servir mejor a la realización del Plan de Dios en el mundo?

    (Haz un compromiso pequeño, concreto y realista para poderlo llevar a tu vida cristiana.

     

     

  6. LIBRO 2A. TEMA 8º (2ª PARTE)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

    LIBRO 2ºA. TEMA 8 (2ª Parte)

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

     (Textos Bíblicos para consulta: Gn 6, 9-9,17; Mt 24, 29-51; Lc 17, 20-23; Lc 21,24; 2 Pe 2,5; Heb 11,7; JN 11, 52)

    (Concilio y Catecismo: DV3; LG2,9,16; CEE 56-58, 71,701,845, 1080, 1094, 1219, 2369)

    La alianza con Noé: designio salvífico de Dios con las naciones:

    Tras la creación y el pecado, siguiendo la narración bíblica del Génesis topamos con  un relato desconcertante: Dios ha decidido exterminar a la humanidad por su maldad.

    Sin embargo aparece una figura prototipo de la obediencia a Dios y de intercesor que llevará adelante la Historia de la Salvación: Noé.

    La narración consta de dos partes: en la primera presenta el diluvio como el final de una era, como una (Gn 6, 9-8, 22). En la segunda, la bendición de Dios y su alianza con Noé y sus  hijos,  da inicio a un nuevo comienzo ( Gn 9, 1-17). La historia se divide en dos: la humanidad anterior al diluvio (anti-diluvianos) y la que sigue (post-diluvianos).

    Alianza y  nueva creación:

    El diluvio invierte la obra creadora del tercer día. Es presentado como consecuencia del pecado que hace un mundo inhabitable: ( Gn 6, 5)

    Bendición y alianza ( Gn 9, 1-17):

     La conducta de Noé, su respuesta concreta a la palabra y a la voluntad de Dios, juega un papel decisivo. Dios manda y Noé escucha y cumple. En esta obediencia, Noé alcanza su salvación y a través de él la de todos los pueblos.

    Por ello, el diluvio no es la palabra definitiva de Dios. Con Noé y su descendencia Dios establecerá una alianza en la que se bendecirán todas las naciones de la tierra. La alianza garantiza que no habrá otro diluvio y asegura la pervivencia en la tierra: <>

    Lo mismo que en la creación original (Gn, 26-28) la nueva creación supone un triunfo de la vida: (Gn 9, 1.7). Noé será el padre de la nueva humanidad, como Adán lo será de la antigua. El Dios bíblico es el Dios de la nueva creación, del ser humano en su fragilidad, y su designio salvador llega a toda la humanidad, a todos los confines de la tierra.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : Mirada creyente.

    • Nuestros ambientes suelen ser proclives  a la actitud relativista, en el fondo tal actitud supone una renuncia a la Verdad o creen que no existe: ¿Me dejo llevar por  el relativismo?
    • Dios hizo su alianza con toda la humanidad, con todas las culturas: ¿Se respeta? y yo ¿que hago?

    : Reflexión creyente.

    • Evangelizar no es proponer un mensaje que no tenga nada que ver con las actitudes buenas que se dan en la vida humana, sino saber enlazar, como nos muestra  Jesús en el Evangelio, con todo lo bueno que ya Dios mismo ha sembrado en el corazón de las personas y de sus culturas: ¿Me preocupo por buscar la Verdad? y ¿Cómo debe ser mi actitud de dialogo con todos?

    : Compromiso creyente.

    • Debemos ir reformulando nuestro proyecto de vida según vayamos descubriendo poco  a poco la prioridad que tiene el ser sobre el hacer: ¿En qué debe mejorar mi proyecto de vida cristiana, para vivir  las diferentes dimensiones de mi vida humana con más conciencia del plan de Dios y con más esperanza?

    Haz un compromiso concreto, pequeño y realista para testimoniar ante el mundo la prioridad que el Plan de Dios  debe tener en tu vida.

     Breve oración personal de acción de gracias sentida, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la grandeza del Plan de Dios.

    Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II  y el Catecismo.

  7. LIBRO 2A. TEMA VIII (1ª parte)

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura

    DESIGNIO SALVADOR DE DIOS CON LAS NACIONES DE LA TIERRA, ALIANZAS

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    (Textos Bíblicos para consulta: Gn 6, 9-9,17; Mt 24, 29-51; Lc 17, 20-23; Lc 21,24; 2 Pe 2,5; Heb 11,7; JN 11, 52)

    (Concilio y Catecismo: DV3; LG2,9,16; CEE 56-58, 71,701,845, 1080, 1094, 1219, 2369)

    Alianza:

    Pacto, unión de personas para un mismo fin. En la Biblia: dialogo amoroso de Dios con su pueblo.

     Biblia:

    Sagrada Escritura, libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento, textos inspirados por Dios. (“carta” de Dios omnipotente a sus criaturas, según frase de San Juan Crisóstomo)

     En el tema anterior vimos que Dios crea el  Mundo y al ser humano y le invita a una comunión intima con El, le hace la primera llamada a la vida y a colaborar con Él en la creación,  y una vez rota esta unidad por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad a  través de una serie de Alianzas.

    Dios se revela en la historia para nuestra salvación:

    El complejo proceso de formación del Antiguo  Testamento corre en cierta medida, paralelo a la vida e historia  del pueblo de Israel,  pueblo escogido por Dios  y es una obra abierta a futuras realizaciones y cumplimientos. Debemos recordar que al leer la Biblia no podemos prescindir de la finalidad con la que se escribió.  Nos habla de las hazañas de Dios, el gran protagonista es El, que busca al hombre    porque quiere establecer una relación de amistad con él.

    La Biblia se escribe cuando el pueblo fue consciente de que Dios había intervenido desde el principio de su historia y lo había hecho de forma salvadora, Dios se va revelando en ella paso a paso, poco a poco a lo largo de la vida de su pueblo. El AT. Es una  continua manifestación de Dios. En ella, Dios es un ser personal, que dialoga con el ser humano, le acompaña, le provoca, le anima,  le corrige…. Y todo esto en el camino de la historia y al leerla desde de la fe en Dios que interviene, el pueblo descubre como  es Dios.

    Dios  se revela como el Dios personal que respeta la libertad:

    Dios toma en serio el protagonismo, la responsabilidad y por tanto la libertad del  género humano. El creyente debe saber que ha sido creado libre incluso para  negarse a Dios y a su Plan. El ser humano no es un muñeco ni un esclavo  sometido a la voluntad caprichosa de Dios. El hombre y la mujer son seres libres, inteligentes y autónomos para estar llamados a construir con su voluntad y su esfuerzo la historia propia y la de su pueblo. Dios quiere que en libertad le sigamos.

    La historia, lugar de encuentro del ser humano con Dios:

    Dios se revela en la historia. Los profetas recuerdan al pueblo que Dios es celoso porque los ama, no consiente que vayan tras ídolos que los sometan y los lleve a la esclavitud, también denuncian una y otra vez las falsas seguridades del pueblo creyendo que no les pueda pasar nada y  suscita líderes carismáticos (los conocidos como ) que los liberan de las cargas económicas, y del sometimiento militar que les imponían los filisteos. Dios no soporta la injusticia y el corazón obstinado y permite que   su pueblo caiga en la esclavitud del exilio y desde esa experiencia el pueblo descubrirá que Dios es fiel y no le abandona.

    Dios establece su Alianza con el ser humano:

    La Alianza es el término bíblico   para expresar la acción de Dios con toda la humanidad y con su pueblo. La Escritura es una narración de las Alianzas  que han tenido lugar en la Historia de la Salvación: con Noé, con Abrahán y con Moisés.

    Jesús y la primera Iglesia releerán toda la escritura (A.T.) en esta última clave: en anticipación, promesa y profecía de la decisiva intervención de Dios acaecida en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el Mesías  prometido en el A T. Esta nueva Alianza y definitiva  es cumplimiento  y plenitud de las Antiguas Alianzas.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un:

    : Mirada creyente.

    • Observa a tú alrededor. En general, ¿los creyentes practicantes conocen la Biblia?. Piensa, ¿me ha interesado o he sentido curiosidad por lo que dice y para qué?

    : Reflexión creyente.

    • Yo pertenezco al género humano, soy persona, criatura de Dios, me tiene que interesar lo que mi Creador quiere de mi ¿lo he pensado alguna vez?
    • Dios es mi Padre, me ama y quiere lo mejor para mí  la Salvación desde ya. Reflexiona: a lo largo de tu  vida ¿Has notado la intervención de Dios en tu historia?  

    : Compromiso creyente.

    • En la Biblia Dios me dice lo que quiere de mí y para qué.

    Sugerencia: como en este itinerario iremos viendo lo que El me dice y el compromiso debe ser pequeño y asequible para cumplirlo, podemos empezar  pidiendo al Señor nos de fuerzas y voluntad para seguirlo, conociendo la Alianzas que hace con su pueblo con Noé, Abrahán y Moisés.

    Breve oración personal de acción de gracias, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la  intervención de Dios en tu historia personal

    Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja  tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II   y el Catecismo.

  8. LIBRO 2ºA. TEMA VII

    ITINERARIO DE FORMACIÓN CRISTIANA. Historia de la Salvación y Sagrada Escritura.

    LIBRO 2ºA. TEMA VII

             LA REVELACIÓN A LOS PRIMEROS PADRES: promesa de salvación y de alianza.

    Oración personal: Para ponernos en presencia de Dios (Padrenuestro…).

    Antecedentes:

    En este tema vamos a considerar que la Revelación de Dios comienza desde el mismo origen del mundo y del ser humano. Esta revelación de Dios  a los primeros padres es una promesa de salvación y de alianza. Dios se manifestó a los seres humanos desde el principio de la creación y les invitó a una comunión íntima con Él, invitación que no fue interrumpida por el pecado.

    Vamos a considerar el modo en que Dios inicia una historia de alianzas, pero antes hagamos algunas consideraciones sobre el modo de leer la Biblia.

    La Biblia, narración de la historia de la salvación:

    La Biblia puede ser estudiada como un texto literario antiguo. Sin embargo, nuestro propósito no es hacer este tipo de estudio. Leemos la Sagrada Escritura para aprender a ser creyentes. Es una lectura en continuidad con la que hizo Israel y coherente con la luz que irradia Jesucristo. Es la lectura del relato de la Salvación que hoy se actualiza en nosotros.

    No es una “crónica” ni una “historia en sentido moderno”:

    En efecto, la Biblia no es una “crónica” ni una “historia” pormenorizada de lo que ha acontecido desde el comienzo del mundo hasta la actualidad. La “crónica” busca describir unos hechos con el mayor lujo de detalles. Y si el autor es bueno conseguirá atrapar la atención del lector.

    Tampoco es una “historia” que expone lo sucedido buscando profundizar en las causas que han dado origen a esa situación. Para ello hace un análisis de estudios económicos, sociales, religiosos, etc. Ambas, crónica e historia, tienen de común que parten de los acontecimientos y no se permiten dar rienda suelta a la imaginación. No podemos aplicar ninguno de estos dos géneros literarios a la Biblia.

    Por ejemplo, el autor del Génesis afirma que Dios creó el mundo, pero no pretende describir “como” fue la creación. Tampoco podemos acercarnos al hecho del Éxodo con los criterios históricos modernos: ¿cómo explicar que los unos pobres esclavos israelitas se escapasen del potente ejercito del faraón?. Sin embargo, creemos que Dios ha creado el mundo y que Israel salió de Egipto para comenzar una vida en libertad.

    Es una narración histórica:

    Para aproximarnos al texto bíblico hemos de entender lo que es una “narración”. El narrador introduce al lector en el contexto, comenta, apostilla, etc. No se limita a describir lo que ve, sino que introduce nuevos elementos que tienen que ver con el acontecimiento que quiere transmitir.

    A Israel no le interesa describir asépticamente lo sucedido, sino transmitir lo vivido. Quiere transmitir la experiencia de la acción salvadora de Dios con su pueblo. Por eso cuando leemos la Biblia no debemos confundir la <verdad> que nos revela Dios con la <exactitud> de lo que se narra.

    Narración semítica:

    La realidad, siendo única, no se ve con los mismos ojos. Unos pueblos buscan la exactitud, la precisión; otros son más imaginativos e imprecisos. Los pueblos orientales se han distinguido por su excepcional fantasía.

    Por otra parte, los narradores semitas carecen del sentido de la abstracción. Ellos crean una imagen que responda  a la verdad. Si nos preguntan qué había antes de que existiera el mundo, responderíamos <nada>; un semita diría: <un enorme desierto>. Tras estas precisiones abordemos el núcleo de nuestro tema.

    La creación del mundo y del ser humano; dos relatos poéticos:

    La Sagrada Escritura no pretende desvelarnos cómo fue la creación, sino el designio amoroso y salvador de Dios, que da inicio a todo con la creación. El libro del Génesis nos ofrece dos relatos distintos en su origen que fueron unidos para dar continuidad y coherencia a la gran historia de la salvación de Dios.

    • Primer relato: En este primer relato a creación surge de la Palabra de Dios: <Dios creó>, <Dios dijo>, <Dios vio que era bueno>, etc. En esta iniciativa divina la creación del ser humano no es uno más de los seres creados, sino alguien creado <a imagen y semejanza> de su autor, Dios mismo y <varón y hembra los creó>. Y <al séptimo descansó>.
    • Segundo relato: Pasamos de un texto esquemático, repetitivo, bien organizado a una narración de tintes coloristas. Este segundo relato se prolonga con un relato de caída, con el que forma una sola composición.

    El nuevo relato dice que Dios creó al hombre del <barro>. Se imagina el autor sagrado una figura humana a la que Dios le infunde el soplo de vida. El ser de <barro>  revela una gran verdad y es la fragilidad humana.

    Solo en la mujer el varón verá colmada su soledad y ansiedad: . La imagen de la costilla debe ser interpretada como participación de los dos sexos de la misma condición humana.

    El relato de la caída:

    Dios coloca al ser humano en un amplio y rico jardín: el Edén, para que lo cultive y lo guarde. Pone a su disposición todos los árboles menos uno: el de la ciencia del bien y del mal. El sentido de la vida del paraíso no consiste en la vida fácil y placentera, sino en desarrollar las grandes posibilidades que nos da la creación, de acuerdo con el deseo del creador. De ahí el valor que adquiere la obediencia al mandato divino, Dios crea al ser humano libre y responsable.

    Tras la caída vienen los desequilibrios: la vergüenza por el profundo sentido de culpa,  el miedo, el dolor, la fatiga, la ruptura de la solidaridad del varón y la mujer, etc. La desobediencia del mandato divino trastorna completamente el plan de Dios sobre el ser humano; así lo expresa la expulsión del jardín. 

    El misterio de nuestra condición humana:

    Nuestra vocación humana  es vivir conforme a lo que somos CRIATURAS DE DIOS, por ello debemos vivir delante, en presencia, abiertos y en escucha agradecida y obediente a Dios.

    El orgullo que dice que no necesita a Dios, la prepotencia de querer  desterrar a Dios y ocupar su puesto (con dinero, poder o ciencia) es el pecado porque trae el desamor.

    La Historia de la Salvación nos descubre que Dios a pesar de todo, no abandona al ser humano ni le quita el mejor regalo que le dio: la libertad.

    Dios entabló desde el principio un dialogo de amor con el hombre y la mujer, nunca lo rompió,  y lo culmino con la entrega que Dios Padre hizo de su propio Hijo Jesucristo (San Pablo dice: Jesucristo, primogénito de toda criatura). Él mismo hecho hombre como uno cualquiera de nosotros por quien quiso reconciliar consigo a todos los seres, y al resucitarlo inauguró con él la nueva creación.

    Después de la oración y la lectura del tema hagamos un

    : Mirada creyente.

    • Pensemos en un hecho en el que se manifieste que, con frecuencia, las personas no reconocemos nuestra condición de criaturas, creadas a , y pretendemos desterrar a Dios y ocupar su puesto.
    • La falta de esperanza  con la que algunas veces afronto la realidad del mundo en todas sus formas.

    : Reflexión creyente.

    • Considerando la altísima vocación con la que Dios crea al ser humano (Gen 1,29-31) y la realidad del pecado (Gen3, 6-7): ¿cómo podremos vivir mejor nuestro ser ?
    • Ante el mundo creado amorosamente por Dios para el ser humano y teniendo presente la Palabra de Dios (Gen. 1, 26 yss): ¿qué actitudes ha de tener el cristiano?

    : Compromiso creyente.

    • Este tema nos plantea nuestra responsabilidad ante el Plan de Dios y la actitud de esperanza con la que hemos de vivirlo: ¿Qué llamada sientes que Dios te hace, para que tu vida se oriente adecuadamente y tu proyecto de vida cristiana exprese mejor tu conversión a Dios y a su Plan de Salvación, y el rechazo al pecado?.

    Haz un compromiso concreto, pequeño y realista para testimoniar ante el mundo la prioridad que el Plan de Dios  debe tener en tu vida.

     Breve oración personal de acción de gracias sentida, que contenga tus vivencias y actitudes personales ante la grandeza del Plan de Dios.

    Nota importante: Para seguir estos temas se aconseja  tener una Biblia, los Documentos del Concilio Vaticano II   y el Catecismo.

  9. LIBRO 1º. TEMA VI

    LA RESPUESTA DEL HOMBRE AL ANUNCIO DEL EVANGELIO: LA FE Y LA CONVERSIÓN[1]

     

    Desde el punto de vista humano, tener fe es creer en algo o alguien, confiar en él, es reconocer el valor positivo que aquello tiene para la vida. Según este criterio, todas las personas tienen fe, creen en algo.

    Desde el punto de vista cristiano, la fe es la respuesta a Dios que se revela en Jesucristo. Así pues, la fe implica muchos aspectos: conocimiento de la salvación que nos trae Cristo, confianza en la palabra de Dios, nuestra obediencia y entrega personal, comunión de vida con Cristo en espera de unirnos a Él plenamente tras la muerte, etc. “La fe cristiana es el sí integral del hombre a Dios que se revela y comunica como su salvador en Cristo”.[2]

     En el Antiguo Testamento creer es fiarse de Dios, de su promesa, de sus mandamientos. En el Nuevo Testamento creer significa aceptar el testimonio de Jesús y también unirse a la persona de Cristo resucitado, así como aceptar que la salvación es una gracia que Dios nos da, a la que, por supuesto, hay que acompañar con nuestra actitud responsable. En la Carta a los Hebreos se nos pone como ejemplo de fe a Abraham, que se somete en todo a la voluntad de Dios, obedeciéndole. El Catecismo de la Iglesia Católica nos propone a la Virgen María como modelo:

    La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que “nada es imposible para Dios” (Lc 1, 37) y dando su asentimiento: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). Isabel la saludó diciendo: “¡Dichosa la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1, 45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada”.[3]

    Recibimos la fe de la Iglesia, que la alimenta y la sostiene. Creer es un acto personal, pero no aislado. La recibimos por los demás creyentes, por sus palabras y testimonios, así como por los escritos que nos la presentan y esclarecen. Nosotros, a su vez, debemos transmitirla a otros. La Iglesia, como comunidad de creyentes, es la primera que cree, y de esta forma alimenta y sostiene nuestra fe, de ahí que la llamemos “madre”.

    Esta fe que recibimos es única, pese a que la iglesia la viene transmitiendo desde hace muchos siglos, en muchas lenguas y culturas. Su contenido es inalterable.

    Una vez que nos hemos adherido plena y sinceramente a Cristo por medio de la fe, el paso siguiente es la conversión, que es obra del Espíritu Santo en nosotros y de nuestra libertad personal. Esta conversión es un proceso que dura toda la vida.

    Este proceso lleva consigo transformarnos según los valores evangélicos: “cambio progresivo de nuestros pensamientos y criterios, de nuestros sentimientos y vivencias, de nuestros comportamientos y costumbres. En suma, de nuestro modo de pensar, de sentir, de actuar, de vivir. Y esto no sólo en las repercusiones personales e interiores, sino en las consecuencias sociales de nuestro modo de estar en el mundo: en la familia, en el trabajo, en la convivencia social y política”.[4]

    Por último, no debemos olvidar que todos los hombres tienen derecho e escuchar la Buena Noticia del Evangelio para alcanzar la plenitud de vida que nos trae Jesucristo.

     

    Reflexión personal.-

    1.- VER: MIRADA CREYENTE.

     Cristiano no es el que nunca ha pecado, sino el que experimenta la misericordia de Dios “que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores, para que se conviertan” (Lc 5, 32).

    Piensa en un hecho en el que aparezca cómo la misericordia y el perdón constituyen una experiencia humana y liberadora para quien los ofrece y para quien los recibe. ¿Qué experiencia tienes tú de perdonar y ser perdonado?

    2.- JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE.

    Lee la parábola del hijo pródigo en el Evangelio de San Lucas 15, 11-32. ¿Qué enseñanzas tiene la experiencia del hijo pródigo para tu vida?

    3.-ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

    ¿Qué plan general te trazas para disponerte mejor a acoger con gratitud el amor de Dios en tu vida mediante una conversión permanente al Evangelio? Fíjate algún compromiso concreto y realista para implicarte más y mejor en tu proceso de conversión.

    Al igual que en los temas anteriores, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.

     

     



    [1] Resumen del Tema VI del tomo 1 del Itinerario de Formación Cristiana para Adultos.

    [2] Tema VI, pág. 171

    [3] CCE 148

    [4] Tema VI, pág. 177

  10. LIBRO 1º. TEMA V-2ª PARTE

    JESUCRISTO, EN SU MISTERIO PASCUAL, NOS REVELA A DIOS COMO AMOR Y AL HOMBRE EN SU DIGNIDAD Y VOCACIÓN1

     “El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido en cierto modo a todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre… se hizo verdaderamente uno de nosotros en todo semejante a nosotros menos en el pecado (cf. Hb 4, 15)”.[1]

    Jesucristo, en su Misterio pascual, se nos muestra como el hombre perfecto que ama hasta el extremo. En su vida y su muerte vemos la grandeza de la  dignidad y vocación de todo ser humano.

    Nosotros también estamos llamados a amar  “como Él nos ha amado” a Dios y a las demás personas. Para ello, contamos con la ayuda de la gracia y con nuestra colaboración.

    Los cristianos estamos llamados a redescubrir a nuestros semejantes la dignidad de todo ser humano. El hombre no cuenta por lo que “tiene”, sino por lo que “es”.

    Además de creer que el hombre es un ser consciente, inteligente y libre, sujeto de derechos y de deberes inalienables, los cristianos damos un paso más: “Esa plenitud a la que el hombre es llamado consiste en llegar a identificarse con Jesucristo a lo largo de su vida y en su muerte, para unirse definitivamente con Dios  más allá de su vida terrena […] Creado por Dios a su imagen y semejanza, y redimido por la preciosísima sangre de Cristo, el hombre está llamado a ser hijo en el Hijo y templo vivo del Espíritu Santo”.[2]  Por eso, toda violación de la dignidad personal del ser humano es una ofensa a Dios, su Creador.

    La dignidad personal es igual para todos los hombres, por eso no podemos aceptar ningún tipo de discriminación: racial, económica, social, etc.

    Cada persona es única e irrepetible y al mismo tiempo es un ser social llamado a relacionarse con los demás y a darse a ellos por amor. Todo lo que hagamos por una persona, lo hacemos por la sociedad y viceversa, todo lo que hacemos por la sociedad lo hacemos por las personas. Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, prestamos servicio a los que nos rodean, haciendo hincapié en los más pobres y en los que sufren.

    Para el cristiano, el bien absoluto es Dios y no los ídolos como el dinero, el éxito, el poder, el placer, etc. Hoy en día se tiende también a idolatrar al hombre haciendo que todo esté a su servicio, poniendo en peligro a la naturaleza o la dignidad de otros hombres. La actitud del cristiano es muy distinta, porque ve en todo un reflejo de la gloria de Dios.

    Jesucristo, el Hijo, nos reveló que Dios es nuestro Padre. Esto nos hace a todos hermanos.

    “El Dios crucificado nos muestra que el amor a Dios es inseparable del amor al hombre. Son inseparables porque Dios y el hombre están inseparablemente unidos en Jesucristo hasta la muerte. La muerte del Hijo de Dios en la cruz nos dice con claridad suprema hasta qué punto es valioso el ser humano a sus ojos, esa única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma”. [3]

    Todo hombre, sea cual sea su condición, es amado por Dios. Cristo derramó su sangre por todos, de ahí que todos seamos dignos de amor, en particular los más débiles y los más necesitados. De ahí que estemos llamados a amar al prójimo como Dios lo ama, como ama a cada uno de nosotros.

    “El Misterio de la Pascua del Señor –su pasión, muerte y resurrección—es la realización suprema del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hacia todos los hombres. Este misterio se hace realmente presente en la Eucaristía. En la Eucaristía nos unimos a Cristo, en su muerte y resurrección. En ella, Cristo resucitado nos comunica el Espíritu Santo” (Cf. Juan Pablo II, Enc. Ecclesia de Eucaristia, 2003).[4]

     

    Reflexión personal.-

    1.- VER: MIRADA CREYENTE.

     Piensa en algún hecho en el que aparezca alguna de las formas en las que suele negarse la dignidad sagrada de la persona. ¿Por qué esa negación tiene una especial trascendencia cuando quienes la realizan se consideran cristianos?

    2.- JUZGAR: REFLEXIÓN CREYENTE.

     Lee el siguiente texto del evangelio de San Mateo:

    “Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

    Él le contestó:

    Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Este es el mandamiento principal y el primero, pero hay un segundo no menos importante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 36-39).

    ¿Qué implicaciones tiene este texto para tu vida?

    3.- ACTUAR: COMPROMISO CREYENTE.

    ¿Qué plan general te trazas para disponerte mejor a acoger con gratitud el amor que Dios te tiene y para afianzar el amor a todos los hombres? Fíjate algún compromiso concreto y realista para acrecentar en tu ambiente la valoración teórica y práctica del valor de todos los seres humanos de acuerdo con el plan de Dios.

    Al igual que en los temas anteriores, sería conveniente que te dirigieras sencillamente a Dios expresándole lo que has sentido al reflexionar sobre este tema.



    [1] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22.

    [2] Tema V, pág. 155.

    [3] Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 24.

    [4] Tema V, pág. 160